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Batalla de las Murallas Resplandecientes

La Batalla de las Murallas Resplandecientes fue el último y más decisivo enfrentamiento de la Guerra de Aiel. Ocurrió a finales del año 978 NE, frente a las mismísimas Murallas Resplandecientes de Tar Valon, y tuvo como contendientes principales a cuatro clanes Aiel y los ejércitos de la Gran Alianza, ampuloso título bajo el que se reunieron las fuerzas de la práctica totalidad de reinos de las Tierras Occidentales.

Esta lucha, llamada por las personas que combatieron en ella la Nieve Sangrienta, transcurrió entre durísimas condiciones metereológicas y la pérdida de vidas fue ingente en ambos bandos. Al final de la Batalla de las Murallas Resplandecientes se produjo un evento de capital importancia que marcó el comienzo del fin de la Tercera Era: el nacimiento del Dragón Renacido en las laderas del Monte del Dragón.

Antecedentes Editar

Por aquel entonces, la Guerra Aiel llevaba ya casi dos años asolando las tierras al este del río Erinin, después de que cuatro clanes Aiel liderados por Janduin cruzaran la Columna Vertebral del Mundo con la intención de acabar con la vida del rey Laman Damodred de Cairhien. A ojos de los Aiel, Laman había incurrido en una gravísima falta con ellos, al haber ordenado talar el árbol Avendoraldera para hacerse con su madera un nuevo trono y reforzar su posición como monarca frente a las constantes pujas cortesanas. Avendoraldera había sido un inesperado regalado de los Aiel a los cairhieninos cinco siglos antes, un retoño del legendario Avendesora, y su destrucción provocó que inmediatamente se acordase una expedición de castigo para los "asesinos de árboles". Lo que para los Aiel era un acto de cumplimiento de toh, para los habitantes de las tierras húmedas fue una terrible guerra, la más cruenta vivida desde la Guerra de los Cien Años y la primera en reunir bajo un único estandarte tantos reinos desde la época del Pacto de las Diez Naciones.

Composición de las fuerzas Editar

Gran Alianza Editar

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Los habitantes de las Tierras Occidentales no comprendieron en un primer momento la intención de los Aiel y pensaron que su intención era invadirles. Gracias a la mediación de las Aes Sedai, el resto de reinos envió parte de sus ejércitos a Cairhien para apoyar a Laman, conformando la Gran Alianza. En total, se congregaron poco más de unos 170.000 efectivos frente a las Murallas Resplandecientes, distribuidos de la siguiente forma:

Los dos únicos reinos que no participaron en la Batalla de las Murallas Resplandecientes fueron Saldaea y Kandor. Ambas naciones estaban preparadas para enviar parte de sus fuerzas al este, mas una importante incursión de Engendros de la Sombra en la Llaga finalmente hizo que se diesen la vuelta y se enfrentasen a aquella amenaza más inmediata. Por su parte, debido a los Tres Juramentos las Aes Sedai se abstuvieron de participar en las luchas, aunque desde Tar Valon se aportó un importante contingente de soldados y la Torre Blanca quedó prácticamente vacía, con todas las hermanas dispuestas a colaborar en todo lo que fuera posible.

En un principio, al firmarse la Gran Alianza se había acordado que la persona que dirigiría a la totalidad de los hombres sería el shienariano Lord Agelmar Jagad, Señor de Fal Dara, por aportar el mayor contingente y tener una más que reconocida reputación de ser uno de los mejores generales de su tiempo. El rey Laman fue uno de los más fervientes opositores a esta opción, pues él mismo deseaba dirigir la Gran Alianza, alegando que Cairhien había sido el principal perjudicado ante la llegada de los Aiel. No obstante, las presiones de los reinos del sur finalmente pudieron más y se estableció un liderazgo rotativo asistido por un consejo de comandantes. Este hecho fue uno de los determinantes decisivos de la falta de coordinación entre los integrantes de la Gran Alianza y de las derrotas que tuvieron que encajar hasta llegar a las Murallas Resplandecientes.

Aiel Editar

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En contraste con la Gran Alianza, los Aiel sólo contaban con entre 70.000 y 80.000 lanzas pertenecientes a los clanes Nakai, Reyn, Shaarad y Taardad, todos ellos comandados por el jefe de clan de los Taardad, Janduin. Había representantes de todas las asociaciones guerreras en las que se distribuyen los Aiel, y no pocas Far Dareis Mai. Su presencia desconcertó enormemente a las tropas de los habitantes de las tierras húmedas, ya que nunca antes se habían tenido que enfrentar con mujeres en el campo de batalla.

La batalla Editar

Los dos primeros días de la batalla hubo luchas constantes a las orillas del Erinin. Pese a que la Gran Alianza contaba con más del doble de soldados, fue totalmente incapaz de prevenir un ataque de los Aiel por todas las direcciones, y debido a su gran tamaño y descoordinación se perdió demasiado tiempo en dar inicio a las maniobras de defensa y en contrarrestar el embate enemigo. Además, parte de la Gran Alianza estaba más enfocada en defender Tar Valon mientras que otra se había centrado en un ataque directo, aumentando más si cabe la confusión. En aquellos dos días hubo ingentes bajas y las aguas del Erinin bajaron completamente rojas. Aun así, también cabe destacar la actitud heroica y el buen hacer de un puñado de comandantes, especialmente Agelmar Jagad y Pedron Niall.

El objetivo de los Aiel era claro y más fácilmente realizable que el de la Gran Alianza: penetrar hasta lo más profundo de las fuerzas de su oponente, llegar hasta el contingente cairhienino y encontrar y dar muerto a Laman. En el tercer día de la lucha, obtuvieron un importante éxito al matar al capitán de las fuerzas andoreñas, Lord Aranvor, con lo que el segundo destacamento más numeroso quedó descabezado y sin un liderazgo claro hasta el final del conflicto. Poco después de ello, los Aiel dieron con el estandarte del Sol Naciente de Cairhien y se lanzaron en tromba contra él. Laman y sus dos hermanas se retiraron del campo de batalla ante la arremetida de sus enemigos, mas acabaron perdiendo la vida, viéndose por fin satisfecho el toh de los Aiel. Con la cabeza de Laman y su espada creada con el Poder Único en su poder, los Aiel dieron inicio a un repliegue sorprendentemente veloz y bien ejecutado en dirección al este, de regreso a la Tierra de los Tres Pliegues.

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Invasión de los Aiel

La inesperada retirada de los Aiel desconcertó a la Gran Alianza, ya que ninguno de los dos bandos había obtenido una ventaja decisiva a lo largo de toda la guerra, e hizo pensar a los habitantes de las tierras húmedas que sus enemigos emprendían la huida, abrumados por las bajas sufridas. Los soldados supervivientes a la Batalla de las Murallas Resplandecientes que aún podían mantener el ritmo emprendieron la persecución de los Aiel, quienes marchaban velozmente hacia el sur y el este, rodeando la Daga del Verdugo de la Humanidad. Los Aiel dispusieron a lo largo del camino de pequeñas emboscadas y trampas para retrasar a las fuerzas aliadas e impedir que les dieran alcance. En una de estas escaramuzas murió el comandante arafelino, Hirare Nachiman. Veinte días después de la muerte de Laman, los Aiel ya habían cruzado la Columna Vertebral del Mundo y regresado a su tierra, dejando tras de sí un país devastado, miles de víctimas y un desconcierto generalizado.

El fin de la guerra Editar

Tras la Batalla de las Murallas Resplandecientes, los dos bandos contendientes declararon haber resultado victoriosos. Al pensar que los Aiel habían intentado invadirlos y que ahora huían de regreso al Yermo, los habitantes de las tierras húmedas creyeron que su alianza había dado los frutos esperados y, pese a las cuantiosas bajas sufridas, habían conseguido repeler a sus enemigos. Sin embargo, no transcurriría mucho tiempo hasta que se entendió la relación entre la muerte de Laman y la partida de los Aiel. La imagen de una gran victoria sobre los Aiel continuó en el imaginario de los habitantes de las Tierras Occidentales, aunque no fueron pocas las personas con el criterio y la inteligencia suficiente como para comprender entonces las auténticas razones de los Aiel y el hecho de que, si hubieran deseado destruirles, lo habrían hecho por mucho que se hubiera esforzado la Gran Alianza.

Los Aiel también consideraron que sus objetivos se habían cumplido y su venganza, por fin satisfecha. Mas no obtuvieron placer en la carnicería que habían desatado y en concreto el propio Janduin acabó con el corazón roto por haber perdido a su amada Shaiel, en un avanzado estado de gestación, en medio de la batalla. Al poco de llegar al Yermo de Aiel, el jefe de clan de los Taardad renunció a sus funciones como líder y partió a la Llaga a combatir a la Sombra hasta la muerte, pues había perdido las ganas de vivir.

El cumplimiento de las Profecías Editar

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Predicción de Gitara Moroso

En el tercer día de la batalla, un escuadrón de los Compañeros Illianos, la élite del ejército de Illian, se enfrentó con un grupo de Far Dareis Mai que se había separado del grueso de los Aiel, en la misma ladera del Monte del Dragón. Las Doncellas Lanceras resistieron durante un tiempo y sólo fueron derrotadas tras haber infligido grandes pérdidas a los illianos. Después de la lucha, el capitán Tam al'Thor se encontraba examinando los cadáveres cuando descubrió estupefacto que una de las Far Dareis Mai había dado a luz en el seno de la batalla, muriendo poco después. Incapaz de resistir el llanto del bebé y recordando los deseos de ser madre de su joven esposa, Tam recogió al niño de la nieve, lo adoptó y lo llevó consigo de regreso a su tierra, en Dos Ríos. El recién nacido recibió el nombre de Rand al'Thor y, como más tarde se descubriría, sus verdaderos padres eran Janduin y Shaiel, identidad bajo la que se escondía la desaparecida Heredera al Trono de Andor, Tigraine Mantear.

El nacimiento de Rand había sido profetizado largo tiempo atrás, ya que él no es otro que el mismísimo Dragón Renacido, la reencarnación de Lews Therin Telamon. En el preciso momento en que se produjo su llegada al mundo, no muy lejos de allí tenía su última Predicción la Aes Sedai Gitara Moroso, por entonces convertida en Guardiana de las Crónicas. Esta mujer y su Talento para predecir el futuro habían sido determinantes a la hora de disponer las piezas necesarias para que naciese Rand de la forma en que lo hizo y en aquel mismo instante Gitara caía muerta tras haber anunciado a voz en grito que el Dragón había renacido. Las únicas testigos de esta Predicción de Gitara y de su fallecimiento fueron la Sede Amyrlin Tamra Ospenya y dos jóvenes Aceptadas llamadas Siuan Sanche y Moraine Damodred. Tras este perturbador suceso, estas dos mujeres consagrarían sus vidas a encontrar al Dragón Renacido y guiarle en su lucha contra la Sombra.

Consecuencias Editar

Después de la Batalla de las Murallas Resplandecientes y el fin de la amenaza Aiel, la Gran Alianza se disolvió sin que las Aes Sedai consiguieran establecer un acuerdo permanente entre los diferentes reinos de las Tierras Occidentales. Los soldados regresaron a sus respectivos hogares y trataron de olvidar los horrores vividos en la Nieve Sangrienta, como ellos llamaron a aquel enfrentamiento.

Al comprender que el orgullo y la necedad de Laman habían sido los causantes de la destrucción de su reino, las casas nobles cairhieninas retiraron su apoyo a la Casa Damodred y buscaron un monarca ajeno a aquella dinastía. Tras la Cuarta Guerra de Sucesión de Cairhien, quien se alzó con la victoria fue Galldrian Riatin, subiendo entonces al Trono del Sol. Los años siguientes Cairhien hizo todo lo posible por recuperar la riqueza y el prestigio perdidos, así como reconstruir todo aquello que había sido aniquilado al paso de los Aiel.

Poco tiempo después de la batalla, la líder del Ajah Negro, Jarna Malari recuestró y torturó a la Sede Amyrlin para extraerle toda la información sobre la Predicción de Gitara, antes de asesinarla. Por ello, el Ajah Negro descubrió que el Dragón había renacido, si bien no pudo determinar que era apenas un recién nacido. Como resultado de ello, en los años siguientes las Negras estuvieron buscando desesperadamente a cualquier adulto o muchacho sospechoso, obviando a los bebés y haciendo que Rand pasase totalmente desapercibido. Aun así, hubo muchas víctimas inocentes y no fueron pocos los niños asesinados por el Ajah Negro, incluyendo entre ellos al príncipe Diryk de Kandor. Así mismo, se cree que fue el Ajah Negro el que dio el pistoletazo de salida a aquel turbio suceso conocido como la "vileza", en el que el Ajah Rojo cazó indiscriminadamente a varones sospechosos de encauzar sin saber que estaba siendo un instrumento de las Amigas Siniestras.

La principal consecuencia de la Batalla de las Murallas Resplandecientes no fue otra que la llegada al mundo del Dragón Renacido, lo que a fin de cuentas marcaría el fin de la Era. Rand al'Thor inició su ascensión al dominio de las Tierras Occidentales en 998 NE, de cara al enfrentamiento que decidiría el destino del mismísimo Entramado, por lo que puede decirse que la cuenta atrás para la Última Batalla comenzó en la Nieve Sangrienta.

Resumen Editar

Gran Alianza Aiel
Integrantes
Líderes destacados
Fuerzas
  • 29.000 shienarianos
  • 28.000 andoreños
  • 26.000 illianos
  • 24.000 tearianos
  • 21.000 arafelinos
  • 12.000 de Tar Valon
  • 7.000 cairhieninos (aprox.)
  • 5.000 ghealdanos
  • 4.000 amadicienses
  • 4.000 Hijos de la Luz
  • 4.000 murandianos (aprox.)
  • 3.500 altaraneses
  • Otros
  • 70.000 - 80.000 Aiel
Resultado
  • Gran número de bajas
  • Muerte de Laman y otros comandantes
  • Importantes bajas
  • Regreso al Yermo de Aiel

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