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Batalla frente a las puertas de Manetheren.

La Batalla del Tarendrelle fue uno de los enfrentamientos más importantes ocurridos a mediados de la Guerra de los Trollocs entre el ejército del poderoso reino de Manetheren y una vasta horda de Engendros de la Sombra. Tras una heroica resistencia a orillas del río Tarendrelle, los hombres de Manetheren fueron derrotados por la Sombra, lo que terminó provocando poco después la invasión y la destrucción del reino.

Antecedentes Editar

Dos siglos antes de la batalla, ejércitos de cientos de miles de Trollocs comenzaron a emerger de la Llaga desencadenando unas luchas que se extendieron desde las Tierras Fronterizas hasta el sur del continente en una serie de conflictos que más tarde serían conocidos genéricamente como Guerra de los Trollocs. Los Engendros de la Sombra estaban dirigidos por Señores del Espanto, hombres y mujeres volcados a la Sombra y capaces de encauzar el Poder Único. Por encima de ellos aún se encontraba Ba'alzamon, a quien los historiadores siempre consideraron uno de los múltiples epítetos recibidos por el Oscuro, si bien descubrimientos posteriores parecen indicar que bajo ese nombre se escondía Ishamael, uno de los Renegados. En cualquier caso, durante aquellos años los ejércitos de la Sombra amenazaban con destruir la paz alcanzada en los últimos tiempos, en gran medida gracias a la alianza conocida como el Pacto de las Diez Naciones. Éstas resistían unidas, si bien ya entonces se decía que los campeones de la Luz eran los guerreros de Manetheren, reino a menudo descrito como la "espina en el pie del Oscuro".

En torno al año 1200 DD, Manetheren era gobernado por el rey Aemon al Caar al Thorin y su esposa la Aes Sedai Eldrene ay Ellan ay Carlan, con quien estaba vinculado. Aemon era considerado un brillante estratega, un líder poderoso, un excelente guerrero y un astuto jugador. Durante muchos años auxilió a los otros reinos sometidos al acoso de los Señores del Espanto, y sus veloces intervenciones salvaron en más de una ocasión tronos y miles de vidas. Se dice que el rey Aemon siempre resultaba victorioso y que la última y mayor de ellas ocurrió en el Campo de Bekkar, muy lejos de su patria. Desgraciadamente, la Batalla del Campo de Bekkar era en realidad un ardid ideado por Ba'alzamon para alejar a Aemon de Manetheren y así poder lanzar un ejército aún mayor de Engendros de la Sombra sobre el reino, que había quedado desprotegido debido a la generosidad y valentía de su monarca.

Nada más percatarse del peligro al que se estaba enfrentando Manetheren, Aemon dispuso que su ejército partiera de inmediato de Bekkar de regreso al hogar, aun cuando aún no habían podido descansar desde la última batalla y la gran distancia que los separaba de casa condenaba su misión al fracaso. Los hombres de Manetheren marcharon día y noche y, según se cuenta, ninguno de ellos pudo dormir conociendo la amenaza que se cernía sobre su reino. Aemon envió a sus más veloces jinetes en busca de ayuda entre aquéllas de las Diez Naciones que aún subsistían y se encontraban en condiciones de luchar y dirigió una petición especial a Tetsuan, la propia Sede Amyrlin. Los mensajeros regresaron con noticias de que los refuerzos llegarían, pero que antes sus fuerzas deberían contener a los Engendros de la Sombra durante tres días para darles tiempo a acudir en su socorro.

Composición de las fuerzas Editar

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Estandarte de Manetheren

La Sombra Editar

Según contaría dos mil años más tarde Moraine Damodred a la gente de Dos Ríos, las fuerzas de la Sombra se contaban por cientos de millares y estaban rodeadas por un cielo negro por los cuervos que formaban un macabro cortejo y servían de espías. Es probable que llegaran a las orillas del Tarendrelle entre medio y tres cuartos de millón de Trollocs, bien organizados por millares de temibles Myrddraal como sus comandantes. También combatieron Amigos Siniestros como líderes, un número desconocido de Señores del Espanto por encima de ellos y, según se sospecha, probablemente el propio Ba'alzamon, ya que se afirma que su estandarte se desplegó en aquella ocasión.

Manetheren Editar

Los historiadores coinciden en que las fuerzas de Manetheren eran superadas en una proporción de diez a uno en el primer día de la Batalla del Tarendrelle, lo que indicaría en torno a unos 70.000 efectivos, la mayoría de ellos infantería pesada completados con algunos lanceros y arqueros y unos pocos millares de jinetes conocidos como la Guardia del Corazón. El rey Aemon en persona dirigía a sus hombres, rodeado por la unidad de élite del ejército, la célebre Compañía de la Mano Roja, compuesta por los mejores y más disciplinados guerreros de la época.

En los momentos finales de la Batalla del Tarendrelle, las bajas sufridas por Aemon fueron reemplazadas por civiles que acudieron a la última resistencia de su país. Se ignora cuánta gente del pueblo llano se unió al frente en tan difíciles momentos, pero sí que eran pastores, granjeros, leñadores armados con instrumentos de su profesión convertidos en improvisadas armas. Se dice que incluso las mujeres entraron al campo de batalla para luchar y morir al lado de sus maridos, y así intentar dar una oportunidad a sus hijos.

La batalla Editar

Al enterarse de que el plan de su enemigo era entrar en el corazón de Manetheren desde el este, Aemon dirigió a su ejército hacia el corazón mismo de su reino y, en un supremo esfuerzo, consiguió llegar a la orilla oriental del río Tarendrelle en el momento justo para cortar el paso a su enemigo e impedir que se hiciera con dos puentes de gran valor estratégico. Apenas unas horas antes de que las fuerzas de la Sombra hubiesen cumplido su propósito los estandartes del Águila Roja de Manetheren y de la Compañía de la Mano Roja del rey Aemon se alzaban sobre el Tarendrelle y los enfurecidos Señores del Espanto se prepararon para una salvaje ofensiva con la que quebrantar de una vez por todas el espíritu de la "espina en el pie del Oscuro". La batalla comenzó a la mañana siguiente.

Nada más iniciarse la confrontación, parecía claro que la Sombra arrasaría en cuestión de horas a Manetheren, gracias a la ventaja numérica y a la presencia de Señores del Espanto en sus filas. Sin embargo, el conocimiento del terreno, las dotes estratégicas de Aemon y la esperanza de los soldados de resistir unidos hasta la llegada de refuerzos daban fuerzas a los valientes soldados y pudieron perseverar con esta creencia hora tras hora, resistiendo contra todo pronóstico durante los tres días que les habían sido prometidos. Pese a que en este tiempo las orillas del Tarendrelle se convirtieron en una auténtica carnicería y el agua del río bajaba totalmente rojo, Manetheren resistió y ni un solo Trolloc cruzó la orilla.

En el cuarto día de lucha, Aemon comenzó a sospechar que no iba a llegar ninguna ayuda de los otros reinos. Manetheren había sido traicionado por Tetsuan que, dejándose llevar por los celos que sentía por la reina Eldrene, intervino para retrasar o despistar a los refuerzos que enviaron los aliados de Aemon. Pero incluso con este panorama Aemon y los suyos consiguieron resistir durante varios días hasta que, al finalizar el noveno desde que se inició la batalla, el monarca fue consciente de la magnitud de la traición de la Sede Amyrlin. Por aquel entonces su ejército había sido diezmado hasta tal punto que ya no podían resistir más en aquella orilla del río, por lo que envió mensajeros a la capital con la orden de evacuarla de forma ordenada antes de que los Trollocs llegasen al mismo centro del reino y provocasen una masacre.

Al comienzo del décimo día el ejército de Manetheren había completado su retirada a través de los puentes antes de destruirlos, para después disponerse a lo largo de la orilla occidental con el objetivo de proteger la mayor extensión de terreno posible. A lo largo de aquella jornada los arqueros supervivientes dispararon sus flechas hacia todos los Engendros de la Sombra que intentaban cruzar el Tarendrelle y, aunque de esta forma consiguieron causar importantes bajas al enemigo, sólo pudieron retrasar lo inevitable.

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Los registros que han llegado sobre la Batalla del Tarendrelle no coinciden a la hora de determinar cuántos días más aguantaron las fuerzas de Manetheren en la orilla occidental del río, pero sí en afirmar que fueron muchos los civiles, hombres y mujeres, que acudieron a ayudar a los soldados, con el propósito de vender cara su tierra y conceder una oportunidad a los que huían, fundamentalmente niños y ancianos. Los Señores del Espanto, por entonces ya desesperados ante la situación que tenían ante sus ojos, comenzaron a aniquilar a sus propias tropas mediante el Poder Único mientras éstas combatían a la gente de Manetheren, por ser ésta la única manera de llegar a ellos. Bajo estas circunstancias Aemon recurrió a un último movimiento. El monarca ordenó a los restos de la Guardia del Corazón que cargara contra los Trollocs, y así abatir al mayor número posible de Engendros de la Sombra, ya fuese bajo las patas de los caballos o bajo la destrucción que desatarían los Señores del Espanto sobre ellos. Tras esto, Aemon y los pocos hombres que aún se mantenían con vida no tuvieron más remedio que retirarse en busca de un lugar más ventajoso desde el que poder continuar la defensa con los pocos efectivos que quedaban.

Consecuencias Editar

Después de que concluyera la Batalla del Tarendrelle, los supervivientes del ejército de Manetheren se vieron forzados a retirarse ordenadamente hacia el corazón de su tierra. Los soldados se movieron hacia el oeste, al lugar que más tarde sería conocido como el Bosque de las Aguas, y finalmente llegaron a una explanada en la que siglos después se unirían tres pequeños caminos, conocidos como el Camino Viejo, el Camino del Norte y el Camino de los Mineros. Fue en este lugar donde Manetheren luchó por última vez, en la lucha conocida como Batalla del Campo de Aemon, por ser el sitio en que cayó el valiente rey. Sin embargo, aquélla fue una victoria amarga también para los Engendros de la Sombra, ya que la reina Eldrene sintió de inmediato la muerte de su marido y Guardián y, superada por el dolor y la pena, desató un auténtico cataclismo con el que destruyó los restos del ejército de la Sombra antes de perder ella misma la vida.

La leyenda afirma que, aun después de que todo el ejército de la Sombra fuera barrida del mapa, el lugar donde habían caído Aemon y la Compañía de la Mano Roja se mantuvo como un retazo de hierba verde y lozana y que en ese mismo punto comenzó a brotar un pequeño riachuelo de agua pura que aún continúa corriendo por aquellas tierras, en las que es conocido simplemente como el Manantial.

Cuando se descubrió el papel que había tenido en la destrucción del reino de Manetheren, a Tetsuan le fue arrebatada la estola de la Amyrlin, siendo la primera mujer en sufrir tal destino, y la Antecámara de la Torre dictaminó que fuera neutralizada y viviera sus últimos años como sirvienta.

Legado Editar

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Dos mil años después de la Batalla del Tarendrelle y de la caída de Manetheren, la zona en que se alzó el centro del reino ha pasado a ser conocida como Dos Ríos, un lugar poblado por granjeros y pastores que ya no recuerdan la gloria alcanzada por sus lejanos antepasados. Los habitantes de Embarcadero de Taren retiraron hace mucho tiempo los restos de los puentes y en el punto en que cayó Aemon hoy se alza la localidad conocida como Campo de Emond. Pese a ello, la sangre de Manetheren aún corre fuerte por sus venas, como observan los forasteros al apreciar la tozudez de los lugareños, una clara herencia de la resistencia y fiereza con la que Manetheren resistió a los Trollocs hasta el final.

Cuando el Dragón Renacido alzó su estandarte a finales de la Tercera Era la gente de Dos Ríos recuperó el legado de Manetheren y luchó en la primera línea de batalla durante la Última Batalla. Los habitantes de Dos Ríos despertaron de su letargo al ser unidos por Perrin Aybara y volver a combatir en su tierra contra los Engendros de la Sombra en la Batalla de Campo de Emond. A partir de este punto la gente desplegó su orgullo por Manetheren e incluso surgió un movimiento que trató de restaurar el reino bajo el mandato de Perrin, si bien éste terminó por sofocarlo y se contentó con mantener unida su tierra y convertirse en un líder de su gente sin ambiciones más allá de Dos Ríos. La Compañía de la Mano Roja fue restaurada y en un número mucho mayor al de los días de Aemon por Mat Cauthon, considerado el mejor general de su época, en gran medida por tener en su mente los recuerdos de decenas de los mayores líderes estrategas del pasado, incluido el propio Aemon.

Resumen Editar

Manetheren La Sombra
Integrantes
Líderes destacados
Fuerzas
  • 75.000 soldados (aprox.)
  • 50.000 civiles (aprox.)
  • 750.000 Trollocs (aprox.)
  • 7.000+ Myrddraal
  • Amigos Siniestros
  • Señores del Espanto
Resultado

Bando derrotado

  • Aemon se retira con los escasos supervivientes hacia el suroeste

Bando victorioso

  • Los Engendros de la Sombra entran en el corazón de Manetheren

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