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Jaret Byar
Byar 3
Información cronológica
Primera aparición EODM 30
Última aparición TDM 41
Información biográfica
Nombre completo Jaret Byar
Nacionalidad Desconocida
Muerte 1000 NE
Información política
Afiliación Hijos de la Luz
Ocupación Soldado
Descripción física
Género Hombre
Complexión Muy delgado
Estatura Alto
Pelo Grisáceo
Ojos Oscuros y hundidos
“He hecho cosas tan oscuras como una medianoche sin luna en nombre de la Luz y posiblemente vuelva a hacerlas de nuevo, pero hay otras cosas tan oscuras que no deben ser consentidas.”
   —Jaret Byar

Jaret Byar es un ferviente Hijo de la Luz obsesionado por la idea de justicia que imparte su orden y por la caza y ejecución de todos los Amigos Siniestros. Es considerado uno de los Capas Blancas más fanáticos y peligrosos que se han conocido, en particular por su total falta de empatía y sensibilidad hacia el resto de personas.

Apariencia Editar

El Hijo Byar es descrito con frecuencia como un hombre alto que aparenta una estatura aún mayor por su constitución tan delgada que casi parece un esqueleto. Esta impresión se ve acrecentada por su piel tirante, que marca cada músculo y hueso y le da cierto aspecto inhumano. Su pelo es grisáceo y sus ojos son oscuros y están muy hundidos en sus cuencas, pero aun así destacan por ser muy brillantes y conferirle un aire cruel. Tanto el rostro como la voz de Byar son descritos con mucha frecuencia como totalmente inexpresivos, un hecho que le confiere un aire aún más temible e imprevisible. Pese a su extrema delgadez, es un hombre fuerte y de movimientos veloces como los de una serpiente.

Sinopsis Editar

El Ojo del Mundo Editar

Jaret Byar forma parte del grupo de Hijos de la Luz a las órdenes de Geofram Bornhald que cruza las tierras agrestes en Andor septentrional de camino a Caemlyn, siendo el segundo al mando en la misión. En el lugar donde otrora se alzaba una enorme estatua dedicada a Artur Hawkwing, los Capas Blancas son atacados por lobos y capturan a dos jóvenes, Perrin Aybara y Egwene al'Vere. El hecho de que Perrin mate a dos soldados después de ver morir a su amigo el lobo Saltador no hace más que complicar su situación, pero Bornhald insiste en que ambos serán juzgados en la Fortaleza de la Luz después de su estancia en Caemlyn. Byar informa a Bornhald de los daños sufridos por el ataque de los lobos y expresa cierto disgusto ante lo que considera cierta permisividad en el trato que da el capitán a los dos prisioneros. Él se muestra desde un principio como un hombre sin escrúpulos, al golpear con dureza a Perrin y estar a punto de hacer lo mismo con Egwene pese a que los dos están indefensos.

Byar 2

Byar

En los días siguientes Byar visita con frecuencia a Perrin y Egwene y les relata los horribles métodos de tortura de los interrogadores a los que serán sometidos cuando lleguen a Amador. Que el soldado cuente estas cosas sin la menor emoción atemoriza aún más a los dos amigos, que se percatan de que aquel hombre no tiene ninguna obsesión especial por ellos, sino que actúa así porque considera que es lo que hay que hacer. Byar sugiere a Bornhald matar a los prisioneros porque les están ralentizando en su viaje a Caemlyn, y en ningún momento deja de pensar que son peligros Amigos Siniestros. Por más que su capitán le advierta de que su dedicación a la Luz es demasiado ferviente, Byar sigue centrado en su idea de que Perrin y Egwene han de ser ajusticiados cuanto antes y en una de las visitas a su tienda les arroja una piedra afilada con la que puedan cortar sus ataduras. Perrin comprende de inmediato que es una trampa y que el Hijo de la Luz pretende que sean descubiertos y asesinados intentado escapar, pero también ve a Byar capaz de matarlos en ese mismo momento y luego hacer creer que intentó empedir su huida. Esta tensa situación se resuelve gracias a la providencial llegada de Lan Mandragoran, quien deja inconsciente a Byar y rescata a Perrin y Egwene.

La Gran Cacería Editar

Después de lo ocurrido en Andor, la compañía dirigida por Geofram Bornhald es enviada a Alcruna, en Tarabon, a las órdenes de la Mano de la Luz. Los Capas Blancas toman parte de las atrocidades cometidas en nombre de la Luz tanto en Tarabon como en el Llano de Almoth siguiendo los deseos de los interrogadores, y aun el propio Byar se sorprende ante medidas como ahorcar a los niños. Pese a todo, Byar se muestra incómodo al escuchar a Bornhald cuestionar e incluso criticar a la Mano de la Luz e intenta justificarlos diciendo que debe existir alguna razón que justifique sus actos en el Llano de Almoth, por más que su presencia no haga más que complicar la situación e incrementar el desorden en la zona.

Los Hijos de la Luz llegan hasta la Punta de Toman y ahí se topan con los seanchan, que acaban de arribar a las Tierras Occidentales y se han hecho con el control de la ciudad de Falme. Bornhald y los demás los confunden con Amigos Siniestros y a sus damane con Aes Sedai, lo a sus ojos supone la prueba definitiva de que la Torre Blanca sigue a la Sombra. Pese a estar en inferioridad, Bornhald no se arredra y se dispone a trabar combate con los seanchan, pero antes de ello le pide a Byar que comunique lo ocurrido a su hijo Dain y al Capitán General de los Hijos, Pedron Niall. En el momento de separarse, Bornhald reconoce a Byar que sospecha que Perrin es un auténtico Amigo Siniestro, ya que le ha visto de lejos en terreno seanchan. Posteriormente, los Hijos de la Luz son aniquilados en la Batalla de Falme y Byar se marcha furioso de aquel lugar, echándole la culpa de todo lo ocurrido a Perrin Aybara.

El Dragón Renacido Editar

Byar llega a la Fortaleza de la Luz y es recibido por Pedron Niall, a quien le cuenta todo lo ocurrido en Falme, haciendo particular hincapié en la destrucción del ejército de Geofram Bornhald y en el ascenso de Rand al'Thor, a quien considera un nuevo falso Dragón. Niall le da permiso para ir a Tar Valon y reunirse allí con Dain, el hijo de Geofram, pero antes de marcharse Byar insiste en la participación de Perrin en todo aquello, y menciona su lugar de procedencia, Dos Ríos, un sitio que cree que es un nido de Amigos Siniestros. A continuación, el Capa Blanca se pone en marcha y al cabo de unas semanas llega a las cercanías de Tar Valon, poniéndose a las órdenes de Dain de la misma forma que en el pasado sirvió a su difunto padre.

El ascenso de la Sombra Editar

Icono HijosLuz.svg

El grupo de Hijos de la Luz a cargo de Dain Bornhald y Jaret Byar es enviado a Dos Ríos para inspeccionar la zona y purificarla de Amigos Siniestros, una tarea a la que acceden encantados ambos Capas Blancas, ya que están convencidos de que el lugar de origen de Perrin Aybara está infestado de seguidores de la Sombra. Los Hijos de la Luz son liderados por Ordeith, un misterioso personaje que se ha sabido ganar en muy poco tiempo la confianza de Niall, y que los dirige con salvajismo e inclemencia en Dos Ríos, no dudando en asesinar con extrema brutalidad a toda la familia de Perrin, tomando prisioneros y complicando aún más la situación del lugar, ya de por sí bastante complicada por los ataques de Trollocs. Byar es partidario de interrogar a los prisioneros y usar cualquier medio "de persuasión" que esté en sus manos para hacerles confesar su afiliación a la Sombra, pero Dain le retiene.

Los Capas Blancas pierden a cincuenta hombres al ser atacada Embarcadero de Taren por Engendros de la Sombra, y Dain ordena retroceder al sur hasta llegar a Campo de Emond. Allí Byar y los demás se encuentran con que Perrin ha regresado a su tierra y encabeza la resistencia contra los Trollocs. Los Hijos de la Luz exigen que Perrin les sea entregado para que pueda ser debidamente juzgado, pero los aldeanos no sólo se niegan a ello sino que están dispuestos a atacarles. El propio Perrin calma un poco los ánimos y les permite alojarse en la aldea y contribuir a su defensa, siempre que no causen ningún desorden y los dejen en paz. De hecho, cuando queda claro que el lugar será escenario del enfrentamiento decisivo con los Engendros de la Sombra, Perrin habla con Dain y acuerda con ellos que consentirá en ser arrestado si los Hijos de la Luz colaboran en la defensa de la aldea. No obstante, los Capas Blancas rehúsan tomar parte en la Batalla de Campo de Emond, por lo que una vez que Perrin logra alzarse con la victoria ordena a Dain, Byar y los otros que se vayan de Dos Ríos cuanto antes y no vuelvan nunca más.

Cuchillo de sueños Editar

Varios meses después de su partida de Dos Ríos, Dain y Byar reaparecen como parte de los seguidores de Galad Damodred, que le apoyan cuando éste acude ante Elmon Valda y le exige responder a la acusación de haber violado y matado a su madre adoptiva, la reina Morgase Trakand. En el duelo que se entabla a continuación, y ante la sorpresa de todos los presentes Galad se alza con la victoria y derrota a Valda, convirtiéndose por derecho en Capitán General de los Hijos de la Luz. Siendo preguntado Galad sobre si preferiría una alianza con los seanchan o con las Aes Sedai, Byar sorprendentemente hace mención a la frase del catecismo en la que se afirma que es mejor "aliarse con la serpiente para derrotar al cuervo", que podría interpretarse como una forma de consentir en luchar al lado de las Aes Sedai contra la Sombra en la Última Batalla.

Torres de Medianoche Editar

Por haber estado al lado de Galad aun en su duelo a muerte con Valda, tanto Dain como Byar se ganan la confianza del nuevo Capitán General, quien los mantiene a su lado a lo largo de su camino hacia el norte hasta que se topan con la fuerza liderada por Rhadam Asunawa, el Inquisidor Supremo y un manifiesto enemigo del joven líder. Desoyendo a sus seguidores, Galad prefiere rendirse y ponerse en manos de la Mano de la Luz en lugar de que los Hijos de la Luz luchen y se maten entre sí, un gesto que se gana el respeto aun de los mismos capitanes hasta entonces leales a Asunawa. Comprendiendo que el comportamiento de Galad es el más fiel a la Luz, estos capitanes ejecutan a Asunawa y ponen en libertad a Galad, a quien reafirman como Capitán General ante la mirada satifecha de Trom, Dain y Byar.

Byar

Byar

Las sombras del pasado regresan cuando el ejército de Galad se topa con uno aún mayor liderado por Perrin Aybara. Byar insiste a Galad, hasta llegar al punto de la obsesión, de que Perrin es un Amigo Siniestro y que hay suficientes pruebas para demostrarlo. Perrin accede a someterse a juicio siempre que éste sea presidido por Morgase, cuya reaparición como una de las doncellas de Faile Bashere causa una honda sorpresa tanto en Galad como entre las filas de Perrin, ya que todos la daban por muerta. La antigua reina haya culpable a Perrin de haber matado a dos Hijos de la Luz hace dos años, pero desestima las acusaciones de Amigo Siniestro y, con el consentimiento de Galad, se le permite continuar en libertad hasta después de la Última Batalla, tras lo que deberá responder por lo ocurrido a los Hijos de la Luz. Este resultado enfurece enormemente a Jaret Byar, quien a cada día que pasa parece estar más obcecado en Perrin.

Aun después de que Perrin y los suyos salven a los Hijos de la Luz de una masacre segura en la calzada de Jehannah, Byar continúa ciego a la evidencia y mantiene que todo ha sido un ardid ideado por Perrin para despejar cualquier sospecha sobre él. Una vez finalizados los combates, al contemplar cómo Galad accede a aliarse con Perrin y acudir bajo su estandarte a la Última Batalla, Byar se enfurece e intenta matarle atacándole por la espalda. Sin embargo, el Capa Blanca es detenido y asesinado por Dain, quien ha comenzado a creer que Perrin no es un Amigo Siniestro y, por más que aún no le ha perdonado, no permite que Byar lo mate a traición. Más adelante se revela que Graendal tenía a un Hijo de la Luz a sus órdenes y que su misión era matar a Perrin en caso de que sus anteriores trampas fallasen, lo que deja entrever que este hombre era el propio Jaret Byar. Ahora bien, esto no tiene por qué significar que Byar fuese un Amigo Siniestro, sino que bien podía ser víctima de la Compulsión de Graendal, un arma que la Renegada ha empleado en más de una ocasión con propósitos semejantes.

Personalidad Editar

La dedicación hacia la orden de los Hijos de la Luz y su tarea de purificar el mundo y combatir a la Sombra y los Amigos Siniestros es llevada por Jaret Byar hasta el mismo fanatismo, aun dentro de los cánones de los Capas Blancas. Él es un hombre inflexible e inconmovible, descrito en sus primeras apariciones como un ser falto de cualquier empatía y emoción y exclusivamente centrado en cumplir con lo que él considera su deber. Por estos rasgos, Byar es considerado un hombre temible y carente de buena parte de las cualidades que hacen a una persona un ser humano. Otros Hijos de la Luz creen que Byar está demasiado volcado en la causa hasta el punto de que permanece alejado del mundo de a pie y sólo es capaz de ubicar a otro ser entre como fiel seguidor de la Luz y de los ideales de los Hijos o como un Amigo Siniestro. En su deseo de que la justicia caiga con todo su peso sobre Perrin Aybara, Byar considera que se pueden realizar pequeñas faltas e infracciones para conseguir lo que él cree que es un propósito superior. Este propósito termina convirtiéndose en una obsesión en él, mostrando en sus últimas apariciones un rencor y una impaciencia muy alejadas de su inexpresividad anterior, lo que ha dado fuerza a la teoría de que Graendal pudo haber explotado estas debilidades para convertirle en una herramienta en su plan de acabar con Perrin.

Trivia Editar

  • Al ser preguntado acerca de si Jaret Byar era un Amigo Siniestro o sólo un instrumento de Graendal, Brandon Sanderson optó por evadir la cuestión y responder que habría que el lector debería descubrirlo por sí mismo en los libros sacando sus propias conclusiones. Aun así, ha reconocido que quizás se explique todo esto más adelante, ya sea en entrevistas posteriores o en la Enciclopedia.

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