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Masema Dagar
Masema Dagar
Información cronológica
Primera aparición LGC 3
Última aparición LT Prólogo
Última mención TDM 47
Información biográfica
Nombre completo Masema Dagar
Nacionalidad Shienar
Muerte 1000 NE
Información política
Título Profeta del Dragón (III - XII)
Profeta (III - XII)
Afiliación Tierras Fronterizas (I - III)
Juramentados del Dragón (III - XII)
Profeta del Dragón (III - XII)
Ocupación Soldado (I - III)
Líder de Juramentados del Dragón (III - XII)
Descripción física
Género Hombre
Estatura Medio
Pelo Rapado salvo una coleta oscura
Después, completamente rapado
Ojos Oscuros, casi negros
“¿Estás preparada para venir a la Luz del Lord Dragón y abandonar el pecado y la carne?”
   —Masema Dagar

Masema Dagar es un soldado shienariano que forma parte del grupo liderado por Lord Ingtar Shinowa que parte en persecución de Padan Fain con el objetivo de recuperar el Cuerno de Valere. Al cabo de unos meses se convertirá en uno de los primeros y más fervientes seguidores del Dragón Renacido, tomando el sobrenombre de Profeta del Dragón o, simplemente, el Profeta.

Apariencia Editar

Como los otros guerreros shienarianos, Masema lleva la cabeza afeitada salvo una larga coleta de cabello que acabaría también por quitarse una vez que se proclamó Profeta. De estatura media y complexión fibrosa, es un hombre de piel bronceada con una vistosa cicatriz de forma triangular en una de sus mejillas. Sus ojos son tan oscuros que casi parecen negros y con un brillo que acaba siendo uno de los indicativos más evidentes de su locura y fanatismo.

Historia Editar

Siendo un habitante de las Tierras Fronterizas, Masema se ha criado en un ambiente duro y agreste consagrado por entero a combatir a los Engendros de la Sombra y la corrupción de la Llaga. A los quince años recibió de manos de su padre su primera espada, que no dejó de usar defendiendo las fronteras de Shienar. Masema no sólo luchó contra los Trollocs, sino que ha tenido que medir sus fuerzas en más de una ocasión con los Aiel, al ser destacado en el bastión oriental de Ankor Dail durante tres años. Esta es la razón de que Masema odie profundamente a los Aiel y se mostrase abiertamente hostil a Rand al'Thor en un principio, al ver en su apariencia un parecido más que evidente con dicho pueblo.

Sinopsis Editar

La Gran Cacería Editar

Masema y Ragan son los dos soldados que no dejan salir de Fal Dara a Rand, y ya en esta primera aparición se es palpable la animadversión que despierta el joven de Dos Ríos en el primero de ellos por su semejanza a los Aiel. Ambos se ven obligados a pasar más tiempo juntos del que hubiesen esperado una vez que Padan Fain y sus seguidores se marchan de la ciudad y se llevan consigo el Cuerno de Valere y la daga de Shadar Logoth, ya que Lord Ingtar elige a Masema como miembro del grupo de persecución en el que se encuentran también Rand y sus amigos Mat Cauthon y Perrin Aybara. Masema apenas tolera la presencia de Rand, mas realiza con eficiencia sus funciones, siendo él y Ragan los que exploran más allá del río Erinin y dan con los cadáveres de Changu y Nidao.

Durante varios días Rand, Loial y Hurin desaparecen sin dejar señales de vida, mas Ingtar y los demás pueden seguir la pista de Fain gracias a Perrin y llegar en poco tiempo a Cairhien, donde se reencuentran con sus compañeros perdidos. Desgraciadamente, Fain ha recuperado el Cuerno y la daga y se ha marchado con ellos a través de los Atajos a la Punta de Toman, a varios miles de millas de donde se encuentran. Rand y los demás viajan a través de los Portales de Piedra, pero algo sale mal y no sólo pierden varios meses, sino que también experimentan un sinfín de visiones en las que se enfrentan a todas las vidas que podrían haber tenido en función de las decisiones que tomasen. Tras este suceso, el grupo emerge en la Punta de Toman profundamente afectado, y el propio Masema llora sin rebozo por lo que ha contemplado. Este hecho y lo presenciado en la Batalla de Falme hacen que la opinión que tiene Masema de Rand cambie radicalmente, hasta el punto de que es uno de los que demuestran un mayor fervor y reverencia cuando éste se proclama el Dragón Renacido.

El Dragón Renacido Editar

Por recomendación de Moraine Damodred, Rand y los demás pasan el invierno a los pies de las Montañas de la Niebla mientras las noticias de lo ocurrido en Falme corren a lo largo de todo el mundo. La veneración de los shienarianos hacia Rand es patente, en especial en el caso de Masema, que pretende ver en todo lo que realiza el joven una señal. Después del ataque de los Trollocs y de ver a Perrin luchando con furia junto a los lobos, Masema se siente aún más desconcertado y no sabe cómo interpretar todo aquello. La súbita partida de Rand le deja totalmente desanimado y desmoralizado, pero Moraine intenta que él y los otros soldados de Shienar hagan algo de utilidad y los envía a Jehannah en busca de una conocida suya. Por el camino, según no tardaría en saber la propia Moraine, Masema propaga con tesón el advenimiento del Dragón Renacido y comienza a rodearse de un grupo de seguidores.

El ascenso de la Sombra Editar

La mujer a la que Moraine envió a los shienarianos estaba muerta en el momento en que Masema y los demás llegaron a Jehannah, por lo que éstos quedaron sin ninguna misión y a una enorme distancia de su hogar. Los informes que llegan a la Torre Blanca de estas fechas acerca de la situación en Ghealdan no dejan de ser preocupantes, ya que notifican que el número de fieles que Masema congrega a su alrededor no deja de crecer y que ya han comenzado a luchar con las fuerzas locales. El shienariano ya ha asumido el sobrenombre de Profeta del Dragón e imparte un mensaje que poco tiene que ver con Rand pero que cunde entre los estratos más bajos de la sociedad y hace peligrar la frágil situación en aquellas tierras, ya de por sí inestables.

Cielo en llamas Editar

Masema2

Masema (por Mandersen)

El poder que ha adquirido Masema en Ghealdan ha sido tan grande que con sus actos ha provocado el derrocamiento de un total de tres reyes en muy pocos meses, haciendo crítica la situación del reino. La nueva gobernante, Alliandre, sabe cómo aplacar al Profeta y no duda en renunciar a sus joyas y mostrar cierta sumisión a él con tal de asegurar su complicada posición. Los soldados shienarianos que han acompañado a Masema desde Fal Dara no confían en él y no están contentos con los actos que ha realizado, y a estas alturas ya están convencidos de que se ha vuelto loco. El Profeta se ha instalado en Samara como paso previo a su entrada en Amadicia, y es allí donde Ino y Ragan se topan por casualidad con Nynaeve al'Meara, vieja amiga de Rand a la que llevan a presencia de Masema. La mujer comprende también con rapidez que el Profeta es un hombre muy peligroso, pero se las arregla para convencerle de que le ayude a conseguir un barco con el que supuestamente irá a Tear, al encuentro del Dragón Renacido. Masema acepta gustoso, aunque con este acto Nynaeve da involuntariamente inicio a un serio conflicto entre los seguidores del Profeta y los Hijos de la Luz.

El Camino de Dagas Editar

El Profeta y su horda de Juramentados del Dragón ha extendido su influencia hasta Amadicia, donde hacen de su palabra la ley y siembran el caos y la destrucción a su paso. Rand ha enviado a Perrin a Ghealdan para pacificar el país y llevar a Masema a su presencia, pero los planes del Profeta parecen ser bien diferentes. Cuando Perrin se encuentra con él en la localidad de Abila el Profeta muestra un profundo odio hacia el Poder Único y las Aes Sedai y no está dispuesto a Viajar hasta Cairhien, si bien accede a acompañarle al encuentro del Dragón Renacido si se trasladan sin recurrir al Poder, algo que supondría varios meses de trayecto. A estas alturas Perrin ya se ha enterado de que Masema ha tenido tratos con una mujer seanchan (sin dudas ha de ser la Augusta Señora Suroth) y no sólo no confía de él, sino que sabe a ciencia cierta que está loco, es impredecible y sus segudiores son unos malhechores muy peligrosos. A consecuencia de ello, no tiene más remedio que acceder al trato.

El Corazón del Invierno Editar

Pese a haber asegurado que sería acompañado a Cairhien por apenas una centena de sus fieles, Masema se presenta en el campamento de Perrin con miles de Juramentados del Dragón, lo que inclina la ventaja numérica a su favor y hace aún más difícil la situación de Perrin, quien ya entonces está dedicado en cuerpo y alma a dar con el paradero de su esposa, Faile Bashere, recientemente secuestrada por los Shaido Aiel. Al saber que Faile ha sido capturada por Aiel, y pese a que Masema no mantiene unas buenas relaciones con Perrin ni la gente que lo acompaña, el Profeta anuncia que sí estará dispuesto a Viajar mediante el Poder Único si con ello puede servir para encontrarla y acabar con los Shaido.

Encrucijada en el crepúsculo Editar

Nominalmente Masema y su turba apoyan a Perrin y están ansiosos por luchar con los Shaido, pero en secreto el Profeta mantiene sus vínculos con los seanchan y no duda en ordenar el asesinato de los dos rastreadores enviados por la Principal Berelain Paeron cuando éstos son encontrados fisgoneando en su campamento. El odio que Masema ha desarrollado por las Aes Sedai es bien palpable, pero los integrantes del Cha Faile notifican a Perrin que el Profeta ha mantenido más de un encuentro con dos de las hermanas que se encuentran con él, Masuri Sokawa y Annoura Larisen. A Berelain le cuesta creer que su consejera se haya reunido en secreto con aquel fanático enloquecido, pero como muestra de su confianza en Perrin le hace entrega del salvoconducto que encontraron sus rastreadores, en el cual la Augusta Señora Suroth deja claro su total apoyo a Masema, una alianza que Perrin no dudará en utilizar para su propio beneficio, buscando la ayuda de los seanchan en sus planes contra los Shaido.

A su regreso de So Habor, adonde se dirigió con Berelain en busca de suministros, Perrin se entera de que las Far Dareis Mai han conseguido hacer prisioneros Shaido. El joven acude a toda velocidad y se encuentra conque Hari, uno de los subordinados de Masema, está torturando a uno de los cautivos con carbones encendidos ante la mirada del Profeta y de Aram, el joven Tuatha'an que tomó bajo su protección y que lentamente ha empezado a estar más próximo al shienariano. Perrin aparta con dureza a Hari, pero el Shaido le responde con canciones y llega a enfurecerlo hasta tal punto que le corta la mano de un tajo con su hacha en un violento gesto que pilla a todos desprevenidos, aun a Masema.

Cuchillo de sueños Editar

La obsesión de Perrin por recuperar a Faile es tan grande que no se da cuenta de que Masema está corrompiendo a Aram, y se dedica en exclusiva a planear el ataque a Malden, donde se han instalado los Shaido. En el día acordado los seanchan dirigidos por Tylee Kirghan acuden y, junto con las fuerzas de Perrin y los Juramentados del Dragón que siguen a Masema, atacan conjuntamente la ciudad y aplastan a los Aiel. Perrin dispuso sus fuerzas de tal forma que el grueso de los Shaido se lanzase contra los Juramentados del Dragón, por lo que al finalizar la Batalla de Malden su ejército y el de los seanchan apenas sufren bajas mientras que de los veinte mil fieles del Profeta apenas sobreviven poco más de un centenar. Gracias a esta acción, Perrin consigue no sólo rescatar a Faile y sentar un precedente de colaboración con los seanchan, sino acabar de un solo golpe con los Shaido y con los Juramentados del Dragón que tanto daño habían causado a aquellas tierras.

La tormenta Editar

Masema sobrevive a la debacle de Malden y se marcha del lugar seguido de los escasos supervivientes que ha habido entre sus fieles. A estas alturas está firmemente convencido de que Perrin es un Engendro de la Sombra al que debe matar, y está listo para reagruparse y reclutar a nuevos Juramentados del Dragón. La noche antes de la batalla el mismísimo Dragón Renacido se había aparecido a él en sueños y le había ordenado matar a Perrin, por lo que convenció a Aram para que tratara de asesinarle en medio de la lucha, si bien éste fracasó y perdió la vida. Este extraño episodio no ha sido del todo aclarado, de modo que no se sabe si este sueño fue producto de la locura de Masema o bien obra de alguno de los Renegados, si bien esto es último es bastante probable, dado el comportamiento que han tenido algunos de los Elegidos tratando de acabar con Mat y Perrin y sirviéndose de personas que no son necesariamente Amigos Siniestros.

De una forma u otra, Masema y su puñado de seguidores no llegan a ver cumplidos sus objetivos, ya que en la misma noche de su huida son sorprendidos por Faile, quien ordena al Cha Faile que dispare sus arcos y mate a todos los Juramentados del Dragón. Ella en persona se dirige a Masema, ya herido por una flecha, y ambos mantienen sus miradas desafiantes. Faile le da las gracias al Profeta por haber participado en su rescate, mas le dice que debe matarle porque es demasiado peligroso y ella ha de hacer lo que Perrin no haría por su integridad moral. Tras ello, le apuñala en el corazón y les dice a los Cha Faile que se aseguren de que su esposo no llegue a enterarse nunca de lo que ha sucedido allí.

Personalidad Editar

Ya en los días de la cacería del Cuerno de Valere desde Shienar hasta Falme se pudo comprobar que Masema era un hombre muy vehemente y con firmes ideas. Él mismo reconocería ante Rand que, tras haberle visto luchando en los cielos con Ba'alzamon, había ganado a su más ferviente seguidor hasta la muerte, si bien éste impartió un mensaje que en nada se asemejaba a los propósitos del verdadero Dragón Renacido. Masema fue presa de una locura abrasadora que lo convirtió en uno de los personajes más temibles y determinantes en el transcurso de los eventos acaecidos en el sur y el oeste de las Tierras Occidentales, y en un auténtico catalizador del desorden y la anarquía que camparon a sus anchas por Ghealdan, Amadicia y Altara. La horda de personas que lo siguió estaban sólo un poco más locos que él y, como él, consideraban al Dragón como un ser sobrenatural, la misma encarnación de la Luz, y condenaban abiertamente el uso del Poder Único por todo aquél que no fuese el propio Rand. En su ceguera y profundo fanatismo, Masema no podía siquiera imaginar el daño que estaba ocasionando y no sólo olvidó su formación como soldado en las Tierras Fronterizas sino que se rindió con rigor ascético e iconoclasta a su particular culto al Dragón Renacido, exigiendo del resto que hicieran lo mismo o muriesen como Amigos Siniestros.

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